Somnílocuo - Blog personal de Santiago Terceros

Crónicas, anécdotas, historias, pensamientos y análisis de una mente que no duerme y, cuando duerme, habla.

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El caudillo y su arlequín

La Paz es esa ciudad hermosa donde todo sucede, donde hace frío y donde subir diez escaleras el primer día te hace sentir el corazón en los labios secos. La Paz es la ciudad mas ciudad de Bolivia, en realidad no solo La Paz sino esa cabeza de Jano que conforma con la mítica ciudad de El Alto, cuna del valor ciudadano de estas tierras.

Es este el lugar que muchos llaman el icono del centralismo, es este lugar al que muchos reverencian por su imponencia de luces cuando subes o bajas del aeropuerto de noche, es este el lugar que a muchos les da asco por estar llena de gente “occidentalmente fea”. Es también el lugar que me vio nacer, hablar, caminar, quemarme, salir a pasear a las 3 de la mañana en una peta. Aunque no recuerde mi infancia sus calles me llaman por mi nombre.

Aquí pasa de todo, todos los días, no sabes si hay pan, si hay arroz, pero si sabes como estirar los pesos para llevar el pan. Es el lugar donde el poder se concentra: ministerios, embajadas, Congreso, centrales de bancos, etc. Y así de cuando en cuando se va convirtiendo en la cabeza de Jano, en el principio y en el final, como en la mitología romana, de muchos procesos.

Es también el lugar donde se vio realmente la realidad de la UDP, aquella realidad que hoy es fantasma para muchos de sus ciudadanos. Es el lugar donde vieron morir a Marcelo, donde vieron colgado a Villarroel, donde saben lo que es una verdadera revolución y su costo. Su gente es dura, curtida por el sol y es gente mas politizada, mas informada, mas culta. 

Es este el lugar donde hoy hay preocupación, donde hoy hay temor a lo que pueda venir, es donde mas quieren la paz que siempre pregonamos, donde mas se reclama el mea culpa, el voyaldiálogo, el amor por la patria, el cede y la sede.

Mientras tanto el caudillo observa, disfruta el espectáculo, disfruta estar en el escenario, pero no se da cuenta que este es el cenit de su representación y sonríe, pero hay que tener cuidado, porque de esta puesta en escena se tendrá un resultado. Jano aplaudirá y pedirá otra, si la representación es buena, Jano aplaudirá y se irá a su casa, pensando en el pan de mañana, si la representación es regular, o bien, Jano abucheará y arrojará algunos tomates en forma de cilindro con mecha para demostrar su descontento.  

La posta está en manos del caudillo y de su arlequín.

Viajando

Agradezco al destino esta oportunidad:

Mañana estaré en La Paz. Podré ver la hoyada en estos momentos críticos de la historia, prometo dar una vuelta por la Plaza Murillo.

Y luego a Cochabamba. El punto intermedio, el lugar que, para mi, es donde deben ponerse todos los focos. La expresión rotunda de la bolivianidad, ni muy muy, ni tan tan.

Prometo entregar mis percepciones en sendos posts.

¡Salud! 

Desde La Paz

Hoy empiezo mi semana a tres mil seiscientos metros sobre el nivel del mar. Y el post de hoy es una anécdota algo peculiar: al descender del Aeropuerto Internacional de El Alto por la autopista me encontre con dos gigantofrías, extrañamente viejas y gastadas, que no habia notado antes, con mensajes de inclusión social a nivel nacional como este:

“Cambas, Collas, Chapacos y Chaqueños

todos hermanos por Bolivia”

y otro que decia algo asi:

“Chuquisaca y La Paz hermanas por siempre,

no dejemos que nos dividan”

y ustedes se preguntarán: ¿Qué es lo raro? Lo raro es que junto a estos dos mensajes de inclusión estaba la tricolor nacional y una antorcha, claro simbolo de algo que en Santa Cruz presenta mensajes muy distintos. Me sorprendió y me dejó pensando.

¿Será que realmente está volviendo?

Hoy

Hoy es un día especial. Para comenzar es un dia feriado (para mí) y estoy trabajando. Es feriado y encima madrugué. Me encuentro festejando las efemérides de mi tierra en la ciudad que me vio nacer. La PazHoy es 24 de Septiembre y mi Santa Cruz está lejos, pero estoy en mi La Paz. Cuantos sentimientos, esta ciudad que me vio nacer y a la cual nunca conocí, excepto por anécdotas de mi infancia, hasta mis ventipico de años, pero también esta ciudad que a cada venida me fascina por su clima, su gente, su historia, sus rascacielos (edificios e Illimani de por medio). Y aquella, tan lejana ahora, pero tan cerca de mi corazón.

Y después de mi muy personal depresión primaveral, me encuentro aquí, solo y disfrutando. Sintiendo el aroma del café universal, entre este acento tan especial y el hormigueo de mi piel producto de la altura, viendo a mis hermanos aymaras, quechuas, cholitos y cholitas por doquier. Y es hoy, aquí, que me preguntó, como esa entrañable amiga, ¿por qué? ¿Por qué la división, por qué el regionalismo?

Hoy veo en esta Plaza Abaroa, que por mi ventanal se asoma, el escudo intacto de mi ciudad tallado en algún metal desconocido para un cientista social, en esta plaza en la cual recuerdo jugar con preciosos dos o tres años.

Han pasado 197 años desde aquel 24 de septiembre de 1810 que hoy nos hace recordar la valentía de aquellos hombres que ante la ausencia de un gobierno lejano y, haciéndose eco de los otros gritos libertarios, gritaron su propia libertad. Casi dos siglos han pasado y hoy mi tierra es fértil y moderna, como nunca, se mantiene erguida y poderosa como motor de la economía boliviana, aquella que tan bien describe el magistral ciudadano que tengo la dicha de poder llamar “compañero”, El del Ágora, en su discurso de agradecimiento por ser reconocido hijo ilustre de mi tierra.

Y yo, hoy, no puedo mas que soñar, soñar con las palabras de Carlos Hugo, soñar con los collages que en mi mente se forman al unir las imágenes de esta maravillosa ciudad y de aquella, mía, entrañable, aquella de mi padre y de mi madre, de mis abuelos, de mis bisabuelos (y si por esto soy oligarca le agradezco infinitamente a aquel anónimo de darme este apelativo). Esa de hombres de lucha, de madrugadas a las 5 de la mañana, de minibases reventando, de izquierdas, esta tierra que de noche es una bossa nova, esta tierra donde se sienten deambular los espíritus del pasado, quejumbrosos, pero linda, con ese Padre nevado, con sus callecitas empedradas, con sus mujeres chaposas. Y aquella, tan calida, tan olorosa, tan divertida, a ritmo de taquirari y chovena, tan mía por mis raíces, de hombres y mujeres alegres que nunca niegan una sonrisa, aquella de luchas también.

Y es que ellas son Bolivia, como dos hermanas, opuestas, pero mías. Son complementarias y pruebas de que hay dos formas de crecer que no necesariamente son contradictorias y que mas bien pueden generar, al menos en un hombre como yo, ese sentimiento de pertenencia a ambas. Hoy, 24 de Septiembre, quiero celebrarlas a ambas por estar en mi vida y ser mi matria (la que me vio nacer) y patria (la que me enseño a caminar). Ojala todos puedan ver que la riqueza esta en la diversidad y no en la acumulación, en compartir y no en el egoísmo.

Y mis amigos, Animal de Ciudad y RBK, están en camino, dos cruceños que también celebran a Santa Cruz desde La Paz. A mi me quedan aun unas cuantas horas en esta majestuosa ciudad que tratare de disfrutarlas al máximo, luego subiré al avión y esperare aquel “Bienvenidos a Santa Cruz de la Sierra” mientras en mi cabeza retumbará aquella despedida que le dije a esta otra:

“¡Hasta la victoria (la de todos), siempre!