Somnílocuo - Blog personal de Santiago Terceros

Crónicas, anécdotas, historias, pensamientos y análisis de una mente que no duerme y, cuando duerme, habla.

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y llegó Noviembre…

Hoy, con un letargo único, amanecí cansado. La de anoche no fue una noche inusual, sino mas bien la mas usual de las noches de miércoles (espero que hayan escuchado la radio), pero hoy al amanecer recordé una charla que tuve con alguien ayer y me di cuenta de que el 2007 ya se fue y se viene ese tiempo tan odiado por mi: el balance.

No lo quiero hacer. Pero seguramente terminaré haciéndolo. Aunque también creo que será el año mas difícil de hacerlo, ya que ha tenido demasiados altos (y algunos bien altos) y demasiados bajos (muy pero muy bajos).

¿Y es que los años traen consigo esto? Esta madurez estática, estos tiempos de pocos cambios y grandes caminos por recorrer, este cambio del vértigo de la juventud a la perseverancia del adulto.

Melancolia

¡Que difícil es este sandwich en la vida! ¿Será esta una segunda adolescencia? ¿O es la duda existencial que siempre nos ha rondado potenciada? ¡Que difícil tener 24 años!

Para mi 2007 será eso, un tiempo de transición, de cambios y de melancolía ¿para vos?

(Melancolía de Eduard Munch) 

40 años

CheEs siempre necesario recordarte. Siempre.

Hoy todos los que alguna vez vimos tu imagen y leímos tu historia te recordamos, porque un día como hoy, hace cuarenta años, la cobardía de algunos hombres cegó tu vida, pero jamás cegarían tus sueños.

Y tu, hace 40 años, le decías a ese pobre soldado, con esa valentía que siempre te caracterizó, que tuviera firmeza, porque estaba a punto de matar a un hombre.

Nos dejaste tantas cosas, tantos sueños, tantas ideas que hoy no puedo menos que dedicarte estas líneas, como muchos compañeros mas, y decirte que tu vida sigue aquí, con nosotros.

Hoy no comparto la metodología de tu lucha, pero siempre compartiré tus sueños, tus ideales, tu forma de ver la vida, tu hombre nuevo.

Podrán llamarte “asesino”, que lo hagan, podrán llamarte “retardado”, que lo hagan.

Yo hoy celebro, como bien dice Brecht, lo imprescindible de tu vida que, un dia como hoy, hace 40 años, te fue arrebatada en su faceta material, pero nunca lo será en su faceta ideal.

1.086 golpes al ratón

Han pasado apenas 15 dias desde que he abierto este mi blog personal y hoy puedo encontrarme con la dicha de contar con más de mil visitas en esta primer quincena. Que alegría, ¿no? Según una conocida página de por ahi mi blog ya vale más de dos mil dólares, ¿quién me lo compra? ¡Es que quiero una computadora portátil!

Fuera de chiste: no puedo sentirme mas que feliz por este “éxito” y agradecerle nuevamente a los continuos visitadores de este pequeño espacio.

¡Salud!

Hoy

Hoy es un día especial. Para comenzar es un dia feriado (para mí) y estoy trabajando. Es feriado y encima madrugué. Me encuentro festejando las efemérides de mi tierra en la ciudad que me vio nacer. La PazHoy es 24 de Septiembre y mi Santa Cruz está lejos, pero estoy en mi La Paz. Cuantos sentimientos, esta ciudad que me vio nacer y a la cual nunca conocí, excepto por anécdotas de mi infancia, hasta mis ventipico de años, pero también esta ciudad que a cada venida me fascina por su clima, su gente, su historia, sus rascacielos (edificios e Illimani de por medio). Y aquella, tan lejana ahora, pero tan cerca de mi corazón.

Y después de mi muy personal depresión primaveral, me encuentro aquí, solo y disfrutando. Sintiendo el aroma del café universal, entre este acento tan especial y el hormigueo de mi piel producto de la altura, viendo a mis hermanos aymaras, quechuas, cholitos y cholitas por doquier. Y es hoy, aquí, que me preguntó, como esa entrañable amiga, ¿por qué? ¿Por qué la división, por qué el regionalismo?

Hoy veo en esta Plaza Abaroa, que por mi ventanal se asoma, el escudo intacto de mi ciudad tallado en algún metal desconocido para un cientista social, en esta plaza en la cual recuerdo jugar con preciosos dos o tres años.

Han pasado 197 años desde aquel 24 de septiembre de 1810 que hoy nos hace recordar la valentía de aquellos hombres que ante la ausencia de un gobierno lejano y, haciéndose eco de los otros gritos libertarios, gritaron su propia libertad. Casi dos siglos han pasado y hoy mi tierra es fértil y moderna, como nunca, se mantiene erguida y poderosa como motor de la economía boliviana, aquella que tan bien describe el magistral ciudadano que tengo la dicha de poder llamar “compañero”, El del Ágora, en su discurso de agradecimiento por ser reconocido hijo ilustre de mi tierra.

Y yo, hoy, no puedo mas que soñar, soñar con las palabras de Carlos Hugo, soñar con los collages que en mi mente se forman al unir las imágenes de esta maravillosa ciudad y de aquella, mía, entrañable, aquella de mi padre y de mi madre, de mis abuelos, de mis bisabuelos (y si por esto soy oligarca le agradezco infinitamente a aquel anónimo de darme este apelativo). Esa de hombres de lucha, de madrugadas a las 5 de la mañana, de minibases reventando, de izquierdas, esta tierra que de noche es una bossa nova, esta tierra donde se sienten deambular los espíritus del pasado, quejumbrosos, pero linda, con ese Padre nevado, con sus callecitas empedradas, con sus mujeres chaposas. Y aquella, tan calida, tan olorosa, tan divertida, a ritmo de taquirari y chovena, tan mía por mis raíces, de hombres y mujeres alegres que nunca niegan una sonrisa, aquella de luchas también.

Y es que ellas son Bolivia, como dos hermanas, opuestas, pero mías. Son complementarias y pruebas de que hay dos formas de crecer que no necesariamente son contradictorias y que mas bien pueden generar, al menos en un hombre como yo, ese sentimiento de pertenencia a ambas. Hoy, 24 de Septiembre, quiero celebrarlas a ambas por estar en mi vida y ser mi matria (la que me vio nacer) y patria (la que me enseño a caminar). Ojala todos puedan ver que la riqueza esta en la diversidad y no en la acumulación, en compartir y no en el egoísmo.

Y mis amigos, Animal de Ciudad y RBK, están en camino, dos cruceños que también celebran a Santa Cruz desde La Paz. A mi me quedan aun unas cuantas horas en esta majestuosa ciudad que tratare de disfrutarlas al máximo, luego subiré al avión y esperare aquel “Bienvenidos a Santa Cruz de la Sierra” mientras en mi cabeza retumbará aquella despedida que le dije a esta otra:

“¡Hasta la victoria (la de todos), siempre!

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